 |
| |
| No hay nada como una sesión de este masaje con la que lograremos alcanzar el equilibrio de los órganos internos, del mismo modo que nos ayuda a aliviar la tensión generada y a armonizar los aspectos psicofísicos y sutiles de nuestro cuerpo. En definitiva, es un método antiestrés que hará que estemos mejor tanto física como mentalmente. |
Basada en la rica tradición de la Medicina Ayurvédica y el Yoga, esta forma de arte terapéutico reconocido y admirado como patrimonio de identidad cultural, se ha conservado en forma oral y transmitido de esta manera, de maestro a discípulo, desde hace más de 2.500 años hasta nuestros días. Hasta hace realmente muy poco tiempo atrás, su enseñanza y su aprendizaje estaba restringida a los Wats o templos budistas. Sin embargo, a partir del trabajo de algunos pioneros que comenzaron su difusión en occidente y del interés del gobierno tailandés en rescatar y promover las formas ancestrales de tratamiento, se ha convertido en una de las modalidades terapéuticas orientales que, por sus particulares características, más se han difundido durante los últimos años alrededor de todo el mundo
Basándose en una visión oriental del cuerpo humano, según la cual la energía vital fluye por caminos que recorren el cuerpo verticalmente, el masaje tailandés ha elegido diez canales energéticos (que denominan Sen) que son suficientes para realizar un tratamiento completo sobre el cuerpo, estimulando así la circulación energética lo que nos dará una sensación de bienestar y equilibrio mental y físico. |
| |
Las técnicas, que nos pueden recordar levemente al Yoga, se caracterizan por incorporar estiramientos asistidos, balanceos rítmicos y presiones suaves sobre las líneas energéticas. Las presiones no sólo se realizan con las manos, sino que se utilizan además los codos, las rodillas y los pies, presiones que se aplican a la vez que se realizan los estiramientos asistidos. Estos estiramientos se deben realizar de forma lenta y ser sostenidos por la persona que realiza el masaje, facilitando así la apertura energética y articular del receptor.
Algo muy importante y que se debe destacar es que, en este masaje es fundamental el trabajo del masajista, que debe utilizar todo su cuerpo y su energía vital en función del nuestro y, por tanto, debe tener presente la totalidad de nuestro cuerpo, de nuestra postura, respiración y movimientos que él nos irá corrigiendo y dirigiendo de manera armónica y relajante. |
| |
Una sesión puede oscilar entre hora y hora y media. Debemos recibirlo con una vestimenta lo suficientemente ancha y cómoda para poder realizar los movimientos sin ningún tipo de limitaciones que una prenda algo ceñida nos puede causar. El masaje lo recibiremos sobre un soporte acolchado o tatami sin necesidad de aceites, lociones ni cremas durante el tratamiento, donde trabajaremos en cuatro posiciones distintas: boca arriba, de lado, boca abajo y sentados, ya que así se podrán trabajar los cuatro elementos que engloban el estado interior, exterior y psico-espiritual de cada persona.
Una vez finalizado el masaje junto a nuestro masajista nos daremos cuenta que hemos estado inconscientemente con nosotros mismos, lejos de las preocupaciones cotidianas, apreciando la importancia de una buena relajación y terapia anti estrés. |
| |
Este masaje, considerado preventivo y terapéutico, beneficia a todos los que quieren conservar un buen estado de salud (sin limitaciones de edad) y un alto nivel de bienestar. Acompañado por una respiración consciente, el cuerpo se estimula por dentro y por fuera. Cuando se recibe con regularidad, se aprecia claramente una mejoría de los sistemas nervioso, respiratorio, circulatorio, digestivo e inmunológico ; disminuye el estrés, relaja zonas de tensión en todo el cuerpo, eleva el nivel de energía, aumenta la autoestima, ayuda a la digestión, combate el insomnio, incrementa la flexibilidad, libera bloqueos físicos y energéticos, armoniza la relación psicosomática.
Es muy efectivo en el tratamiento de contracturas musculares y tensiones crónicas o agudas, aunque también, por su efecto estimulante sobre el cuerpo y el sistema energético en general, puede proporcionar alivio de los síntomas de otras enfermedades.
Paralelamente es una perfecta forma de complementar o ayudar a aquellos que están entrenando para alguna disciplina atlética de alta competición o a quienes enfrentan a diario actividades que requieren un desgaste físico o mental prolongado. |
| |
 |
 |
|
 |
 |
|